Mari y Guillermo.
—¡Mari! Ya estoy en casa. ¿Dónde andas? —Arriba, en el baño. Según avanza Guille por el pasillo, nota algo extraño. “¿Esa luz? Velas, ¿no?”, se pregunta intrigado. —Hola cariño, ¿y esto? —pregunta, entrando en el cuarto de baño. —Nada, me apetecía darme un baño relajante contigo. —Mmmnh, ¿y eso? La última vez que nos bañamos fue hace… puff, ni me acuerdo. —Anda, ¿qué más da? Desnúdate y métete en la bañera. —Voy a bajar un momento a por un par de cervezas y nos las bebemos aquí, ¿vale? —No, trae una solo una, yo no quiero. —¡Qué gozada! —dice Guille mientras mete un pie en el agua. “Estoy disfrutando tanto este momento” piensa María. “En un momento te lo voy a decir, casi no me lo puedo aguantar y a la vez lo disfruto tanto… Me siento poderosa con lo que te voy a decir. Según te acomodas en la bañera me hablas de lo buena idea que ha sido aplazar lo de Sonia y Sol, que vienen mañana a comer, que les ha parecido bien”. —¿Por qué me miras así? —pregunta Guiller...